La antropomorfosis

Cuando la cucaracha despertó, después de un sueño tranquilo, hallóse convertida en un hermoso ser humano. Dormía de lado, lo que nunca antes había hecho. Acostumbraba a dormir de espaldas o bocabajo, por lo que esta postura le resultaba una auténtica novedad. Se sentía extraordinariamente bien, de repente, como si fuera capaz de todo. Pudo ver por la ventana cómo, pese a la lluvia, todas las cucarachas volaban ordenadas hacia sus respectivos puestos de trabajo. “Dios mío, si he de ir andando, ¿podré llegar a mi hora?”.

Desde su habitación, escuchaba el temprano zumbido de sus padres trasteando por la cocina, e imaginaba cómo iban a regañarle cuando le vieran con esas pintas. Peor aún sería en el trabajo, cuando apareciera así de incapaz, o en el grupo de amigos, donde se convertiría en un auténtico hazmerreír. ¡Qué desdicha ser hoy un ser humano! De nada le serviría tener tanta fuerza si no sabía dónde dirigirla. Y más le valía ser fuerte pues la vida iba a tornarse más dura que nunca ahora, que vivía siendo hombre viviendo en un mundo de cucarachas. 


*Basado en un tweet de Halura