JLM (caso accidental)
Alguien habría engrasado mal el rifle, dejando el gatillo tan flojo que el arma terminó disparándose sola, como por arte de birlibirloque. La bala fue a parar a la cabeza del presidente, cruzando la parte frontal del rostro y saliendo por la nuca, en lo que fue un tiro certero, y eso que solo lo había apuntado con la mirilla para saber si todo iba bien ahí abajo. Ahora tenía que elegir, declarar que todo se debía a un error garrafal, una broma demasiado seria, o emprender su huida y vivir casi como un proscrito. Era mucho más peligroso, pero al menos evitaría la cárcel y se convertiría con ello en un referente histórico. Y puede que, con el tiempo y la cantidad de detractores del ya expresidente, lo consideraran un rebelde, un protestante, incluso un libertario, y total, tampoco estaba muy a favor de la política del gobierno.