El titular

Hola, buenas noches, dijo la presentadora al comienzo del telediario, como acostumbraba. No todo va a ser hablar de la crisis y de las noticias más destacadas en el ámbito nacional e internacional, hoy comenzaremos esta edición del telediario hablando de mí misma. Porque, ¿nadie se ha parado a pensar qué puedo estar sintiendo yo acerca de todo lo que informo? Nadie sabe lo duro que es hablar, un día sí y otro también, de los problemas que hay ahí afuera, nadie se hace una idea de toda la gente para la que soy la mensajera del miedo. Y no, no compensa que un día al año abra con la lotería o el cese de algún conflicto armado, el terror infatigable que sucede cada día. El terror de no tener trabajo o de los niños que mueren tan frecuentemente que dejan de ser noticia. Soy el rostro de los ERE, de los desalojos, de las cargas policiales; soy el rostro de la muerte. Y así no hay quién te pueda amar, ya estoy cansada de estar sola y abrigarme cada noche con el orgullo de mi éxito profesional. Ahora quiero que me abrigue un hombre, alguien que me ame por encima de mi figura postín y de tener el placer de conocerme. Solo eso quiero, ya ven, nada del otro mundo. Bueno, y tener hijos si es posible, que una también tiene ilusiones a largo plazo. Sin más, pasemos a otros titulares del día.