miércoles, 1 de agosto de 2012

La fiebre del oro

Mientras el atleta, tras cuatro años de preparación, se enfrentaba a su ser o no ser, una barra de halterofilia de 188 kilos de peso, y la agarraba desde la base y la alzaba en un poderoso esfuerzo hacia el cielo de cemento, batiendo de paso el record nacional y bajo la miraba solitaria y cómplice de sus padres, los periodistas corrían detrás de los medallistas de otros países y de otras disciplinas como sabuesos sedientos, dejándose llevar por la irremediable hipnosis de los metales.

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