viernes, 22 de febrero de 2013

La antropomorfosis

Cuando la cucaracha despertó, después de un sueño tranquilo, hallóse convertida en un hermoso ser humano. Dormía de lado, lo que nunca antes había hecho. Acostumbraba a dormir de espaldas o bocabajo, por lo que esta postura le resultaba una auténtica novedad. Se sentía extraordinariamente bien, de repente, como si fuera capaz de todo. Pudo ver por la ventana cómo, pese a la lluvia, todas las cucarachas volaban ordenadas hacia sus respectivos puestos de trabajo. “Dios mío, si he de ir andando, ¿podré llegar a mi hora?”.

Desde su habitación, escuchaba el temprano zumbido de sus padres trasteando por la cocina, e imaginaba cómo iban a regañarle cuando le vieran con esas pintas. Peor aún sería en el trabajo, cuando apareciera así de incapaz, o en el grupo de amigos, donde se convertiría en un auténtico hazmerreír. ¡Qué desdicha ser hoy un ser humano! De nada le serviría tener tanta fuerza si no sabía dónde dirigirla. Y más le valía ser fuerte pues la vida iba a tornarse más dura que nunca ahora, que vivía siendo hombre viviendo en un mundo de cucarachas. 


*Basado en un tweet de Halura

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