sábado, 24 de agosto de 2013

Teo

Teo abre las puertas del pleno del ayuntamiento, ahora estaré más cerca de la gente, se dice, así disimularé que mi gente se muere de hambre y de pena. Entonces, una mujer habla, y habla y la lía, como si por ser pobre tuviera derecho a quejarse. La mujer habla de injusticia y de darles de comer a sus hijos y, claro, enseguida la gente inculta le hace caso, porque los incultos son así, unos veletas que se suman donde sople el viento, y en Cádiz hay mucho viento.

Teo, enojada, manda cerrar las puertas del pleno y le crece el resquemor, se acumula cada día que pasa, se convierte en un bicho enorme que le carcome y la seca por dentro. Os vais a enterar desobedientes criaturitas sin alma, la próxima vez os voy a dar vuestro merecido, piensa Teo cuando se mira al espejo.
Se sucede el próximo pleno, Teo prepara el dardo moralizante, unas palabras maestras, sacadas del manual de la demagogia, la neolengua al rescate. Hay que hacerlo con determinación y suficiencia. El micro siempre da seguridad. Ahí va: "Hay gente que pide para comer y tiene twitter, que cuesta dinero."

Sí, la ha dicho bien. Sí. ¿O no? ¿O se ha precipitado? ¿O quizás había otra manera? A Teo le entran las dudas, y no debe dudar, está en el manual del político moderno: Haz demagogia, miente, dí lo que sea, ya podrás cambiar lo que dijiste, la gente no tiene memoria ni acude a la hemereoteca, la neolengua siempre está ahí dispuesta a ayudarnos. Pero Teo duda, duda porque fue ella y no otra la que pidió a los pobres que consultaran el paro por Internet, que sellaran por ahí, fue ella y no otra quien lo hizo para evitarse esa imagen tan penosa, las oficinas atestadas de gente en la provincia con más paro de España, fue ella y no otra la que no quería ni podía permitirse un funcionario más que los atendiera. Así que Internet, ¿que no tienen? Ya se buscarán la vida. Terminarán haciéndolo porque si no, no cobran paro, pobres animales persiguiendo un trozo de carne.

Sí, puede que se haya precipitado, que si quiere una cosa de ellos, no debiera ahora haber dicho lo de Twitter -pero es que en twitter lo merecen, siempre le atizan despiadadamente, twitter es el infierno- . Menos mal que es una política experimentada y puede solucionarlo. Que tiene tablas, don de oratoria, que hablar en público es algo que ha hecho toda la vida. Solo tiene que hacerlo y todo volverá a encauzarse: "Estar, tener, estar en, en... tener acceso a Internet, ¿eso es gratis? ¿Eso es gratis?"

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