viernes, 29 de noviembre de 2013

Soneto sónico sonando por soleares

A Sergi de Diego

Érase un hombre a un acorde pegado,
La imagen sorda presa del sonido
el tiet de l’Aina, el nano sin nido,
el iluso que vive enamorado.

Érase lo único que sabía ser,
un libro con patas, la sombra sin sombras
del amigo íntimo que añora Roland,
el seny del corazón, el saber
sentir sin miedo las cosas del sentir,
el hermano mayor del andaluz huido,
el poeta que se niega a decir
su verso, su música, su compás, su rima,
el primer Gasol en pasar desapercibido,
el orgullo eterno del que espera a la vuelta de la esquina.


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