miércoles, 19 de febrero de 2014

¿Quién coño se ha creído?

¿Quien coño se ha creido? Carnaval
Foto de guatman

A Antonio Martínez Ares

Once años va a hacer desde que secuestró febrero y, lo confieso, no lo llevo nada bien. Pero no se puede vencer a quien no presenta batalla. La peor derrota la infringe la ausencia. Cuenta que se mató a sí mismo pero nos está matando a todos. No sé cuándo se va a quitar la venda esta ciudad, sospecho que esta herida de muerte nunca va a cicatrizar.

Una tortura cada once meses, maldito baile de máscaras, de gente hipnotizada cantándole a un pasado más presente que nunca. Se ha apropiado de la fiesta desde el recuerdo, con esa sonrisilla impúdica, colmando la Tacita de sus obsesiones. La ha llenado de maricones y putas, de barrios llenos de droga, de niñas violadas y mujeres molidas a palos. Los de fuera creen que mi ciudad es así. Y mientras, él se ha atrincherado en la memoria como víctima un milagro que ni siquiera se digna a ver. Se fue el brujo de los vientos por la calle de la mar, cogiendo el tren más miserable que veremos en mucho tiempo.

Y su herencia envenenada me ha caído encima: la gente volviéndose al palco a gritarme que su ciudad no es mi ciudad y sí la suya, que su sangre no es mi sangre, que mi pelo dorado es del color del dinero, que a ver si me marcho después de una eternidad y media. La gratitud es la puta de la memoria popular.

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