jueves, 10 de noviembre de 2011

La mochila


A Dios se le hizo demasiado pesada la carga y comenzó a evidenciar síntomas de agotamiento. Decidió, por eso, abandonar al hombre a su suerte y el apocalipsis se fue acercando como un gato sigiloso. Sin embargo, la gente se aferró más que nunca a su imagen, y cada día se multiplicaban los devotos que le pedían que, por favor, les tocara en suerte uno de sus milagros.


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